INFINITE SOLE CONCEPT

INFINITE SOLE CONCEPT

Un nuevo concepto de suela retornable y 100% reciclable.

 

El diseño circular es uno de los pilares fundamentales de Vesica Piscis y bajo esa premisa hemos desarrollado un nuevo concepto de suela retornable. La suela, fabricada con TPU (poliuretano termoplástico) reciclado certificado GRS (Global Recycled Standard), reúne dos requisitos esenciales para su circularidad: la durabilidad y la facilidad para su reciclaje. Esto, junto a nuestro sistema de unión de la suela al corte, cosida sin adhesivos, nos permite hacer una suela retornable, consiguiendo así alargar su vida útil, y con ello, minimizar al máximo el impacto ambiental en el nuevo modelo del que la suela reutilizada forme parte.

Este nuevo concepto, bautizado como INFINITE SOLE hace que esta suela pueda reutilizarse y reciclarse prácticamente de manera infinita, con lo que conseguimos, además de no generar residuos y reducir el consumo de materias primas, fomentar la economía circular.

Otra de las grandes ventajas que supone la reutilización de la suela, es la reducción tan significativa de la huella de carbono que esta acción conlleva, ya que evitamos el proceso de triturado de la suela y su posterior inyección (fabricación). De esta manera, conseguimos reducir a más de la mitad la huella de CO2 respecto a la cifra más baja de unas zapatillas de estas características, y hasta un 84% con la referencia promedio, logrando la huella de carbono más baja del mercado actual. 

 

Para la viabilidad circular de esta iniciativa, que puede influir en reducir notablemente la huella ecológica en la fabricación de unas nuevas zapatillas, se necesita de la responsabilidad y complicidad del consumidor/a que, con la ayuda de Vesica Piscis, se abrirá el procedimiento gratuito para recoger las zapas una vez que a su textil, inevitablemente, le haya llegado su fin de ciclo, para así, poder llevar a cabo el proceso circular INFINITE SOLE, reutilizando la suela para un nuevo modelo, o en su defecto, reciclando esta junto con las plantillas y el textil, lo que nos llevaría al anhelado residuo cero.

Esta acción circular, además de tener la autorrecompensa personal de la responsabilidad, también será premiada con un descuento del 20% si reutilizamos tus viejas, pero resistentes, suelas para tus nuevas zapas.

Reciclar es bueno, pero reutilizar, aún mejor.

¿Te apuntas al nuevo paradigma circular...?

Ve a la página infinite sole

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Origen intacto

El cáñamo en su estado crudo. La fibra en su tono original, tal como se obtiene.

El cáñamo, antes de cualquier intervención, tiene un color propio. Un tono crudo, arenoso, que es el de la planta. Esta es la fibra en ese estado — sin pasos adicionales.

Sin añadir

Ofrecer el material en su estado natural no significa rechazar el color. Es respetar el material tal como es.

Teñir o blanquear aporta una estética concreta. Aquí optamos por no hacerlo. Cada paso que se omite es agua que no se gasta, energía que no se consume.

No añadimos nada porque el material ya tiene todo lo que necesita.

El cáñamo permite hacer menos.

Lo que permanece

Es un tejido resistente que se adapta con el uso. Su trama abierta permite que el aire circule y su estructura dificulta la proliferación de bacterias, ayudando a mantener el calzado en mejores condiciones durante más tiempo.

Al final de su vida útil, al no incorporar tintes ni acabados adicionales, permite cerrar el ciclo con un impacto menor.

Lituania

La fibra proviene de productores europeos que controlan el proceso completo —desde la semilla hasta el hilo— en trato directo con cada agricultor.

Trazabilidad real.

El cultivo se nutre principalmente de lluvia natural y contribuye a regenerar el suelo. El aprovechamiento de la planta es casi total: la cañamiza se destina a biomasa o usos agrícolas. Todo el proceso en la fábrica se alimenta con electricidad 100% renovable. La fibra cuenta con certificación OEKO-TEX Standard 100.

Una forma de fabricar

El cáñamo en su estado crudo no es la propuesta de una sola temporada. Es el punto de partida de una familia de productos.

Cada uno bajo el mismo criterio: intervenir solo lo necesario.

Nada más.

Origen intacto

El cáñamo en su estado crudo. La fibra en su tono original, tal como se obtiene.

El cáñamo, antes de cualquier intervención, tiene un color propio. Un tono crudo, arenoso, que es el de la planta. Esta es la fibra en ese estado — sin pasos adicionales.

Sin añadir

Ofrecer el material en su estado natural no significa rechazar el color. Es respetar el material tal como es.

Teñir o blanquear aporta una estética concreta. Aquí optamos por no hacerlo. Cada paso que se omite es agua que no se gasta, energía que no se consume.

No añadimos nada porque el material ya tiene todo lo que necesita.

El cáñamo permite hacer menos.

Lo que permanece

Es un tejido resistente que se adapta con el uso. Su trama abierta permite que el aire circule y su estructura dificulta la proliferación de bacterias, ayudando a mantener el calzado en mejores condiciones durante más tiempo.

Al final de su vida útil, al no incorporar tintes ni acabados adicionales, permite cerrar el ciclo con un impacto menor.

Lituania

La fibra proviene de productores europeos que controlan el proceso completo —desde la semilla hasta el hilo— en trato directo con cada agricultor.

Trazabilidad real.

El cultivo se nutre principalmente de lluvia natural y contribuye a regenerar el suelo. El aprovechamiento de la planta es casi total: la cañamiza se destina a biomasa o usos agrícolas. Todo el proceso en la fábrica se alimenta con electricidad 100% renovable. La fibra cuenta con certificación OEKO-TEX Standard 100.

Una forma de fabricar

El cáñamo en su estado crudo no es la propuesta de una sola temporada. Es el punto de partida de una familia de productos.

Cada uno bajo el mismo criterio: intervenir solo lo necesario.

Nada más.

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