Veganismo como filosofía de vida

Veganismo como filosofía de vida

L@s vegan@s somos personas que un día determinado o a través de un cúmulo de experiencias, acabamos comprendiendo cómo es nuestra relación con el resto de animales y cómo debería ser a partir de entonces.

Suele ocurrir que cuando una persona vegetariana o vegana intenta informar a una persona omnívora sobre las repercusiones del consumo de productos de origen animal, ésta última se lo toma como un ataque. Puede que desgraciadamente el ataque sea la actitud de algunas personas veganas o vegetarianas, pero sería injusto catalogarnos a todas con la misma etiqueta.

La gran mayoría de personas veganas de la actualidad también hemos consumido en el pasado productos derivados de la explotación animal debido a que así es como fuimos educad@s desde que nacimos. Es por eso que comprendemos que otras personas lo sigan haciendo, y que lo continúen percibiendo como algo normal y cotidiano. Por tanto lo único que deseamos es transmitir cordialmente aquello que hemos aprendido, a través de la muestra de evidencias y del diálogo.

La perspectiva vegana engloba tres ideas básicas, muy sencillas de comprender y que confluyen en una cuarta idea conclusiva de idéntica simplicidad, como se expone a continuación:

-Todos los animales con un sistema nervioso y un aparato locomotor poseemos un abanico de capacidades de sensibilidad tanto física como psíquica, lo que nos otorga unos intereses básicos que merecen ser considerados. Ésto comprende el interés por vivir, el interés por disfrutar de nuestras vidas en libertad, y el interés por poder hacerlo sin padecer sufrimiento.

En la actualidad, todavía hay algunas personas que se niegan a aceptar que los demás animales sean poseedores de estas evidentes capacidades. Ésto, obviamente es un absoluto despropósito científico, además de una ausencia de compromiso con el afán de comprensión de la realidad que nos rodea.

No obstante, hoy en día y por fortuna, no es una perspectiva propia de la mayoría de personas. Las sociedades humanas están abriendo cada vez más sus ojos, sus sentimientos, sus razonamientos, y lo más importante, modificando sus conductas, hacia los intereses del resto de animales.

-La utilización de los animales no humanos, es decir, la explotación animal, supone la vulneración de cómo mínimo uno de los tres intereses mencionados en el primer punto. En la gran mayoría de los casos, desgraciadamente, los tres intereses son mutilados sin reparo debido a que más del 90% de los animales terrestres explotados son víctimas de la industrialización masiva (la llamada cría intensiva), donde son tratados únicamente como materia prima y no como seres sintientes. Éstos animales son destinados principalmente a la satisfacción de la demanda de los países globalizados, donde el consumo de alimentos de origen animal ha dejado de ser una necesidad, para pasar a ser únicamente una costumbre.

-No necesitamos utilizar a otros animales ni para vivir ni para garantizar nuestro bienestar y satisfacción. Actualmente disponemos de recursos suficientes para alimentarnos, vestirnos, calzarnos, cuidar nuestro aspecto e higiene, divertirnos, y cualquier otro aspecto requerido para cubrir nuestras necesidades y satisfacciones primarias y secundarias.

Actualmente cualquier ser humano del mundo globalizado tiene acceso a un modo de vida libre de sufrimiento y muerte derivada hacia otr@s. Este modo de vida es lo que se llama veganismo.

Tras analizar cada una de las tres ideas expuestas, podemos extraer lo siguiente: NO ES JUSTO EXPLOTAR A LOS DEMÁS ANIMALES.

Cada segundo son asesinados en todo el mundo la dantesca cifra de 15.000 para consumo humano. Esto ya no se realiza por necesidad, sino por cuestiones de costumbres socio-culturales arraigadas en la mayoría de la población; y por supuesto, por intereses económicos y de poder de una minoría de empresari@s y gobernant@s que se lucran a costa de la muerte y el sufrimiento de otr@s.

Si ya has visto las imágenes incluidas en el famoso documental Earthlings habrás comprendido por qué es tan importante reflexionar sobre nuestros hábitos diarios. Si todavía no las has visto, te invitamos a que lo hagas y descubras la realidad que se esconde tras las paredes opacas de las distintas industrias de explotación animal.

L@s consumidor@s finales somos quienes tenemos el verdadero poder para cambiar el rumbo hacia el que transcurre la industria de la alimentación mundial. DI NO AL APOYO DE ESTAS INDUSTRIAS QUE CAUSAN TANTO SUFRIMIENTO cuya razón de ser ya ha dejado de ser consistente, y pásate a un estilo de vida más saludable y sobretodo, más respetuoso hacia l@s demás.

Las víctimas de la explotación no necesitan sólo nuestra compasión. Necesitan nuestra concienciación y posterior acción.

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